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El Meteor IV de D.Carlos Pagador
La historia de este barco empieza por su propietario
original, el Kaiser Guillermo II de Alemania. Éste encargó su diseño a un
individuo llamado Max Oertz. Desconozco a quien encargó su construcción.
El Meteor IV fue vendido a una dama, creo que
holandesa, y acabó en manos de cierto industrial vizcaíno que construyó uno
gemelo en unos astilleros de Cádiz en 1927 y lo rebautizó como María del
Carmen Ana. Con ese nombre y como propietario ganó la regata Plymouth-Santander
antes de que la Guerra Civil española propiciara su abandono hasta su total
destrucción.
Por estas latitudes el patrimonio marítimo no goza del
mismo respeto que en las islas británicas.
La maqueta:
Impresionante trabajo de D.Carlos
Pagador, miembro de la Asociación Amigos del Museo Marítimo de Barcelona.
Esta preciosa maqueta -navegable- está construida a
escala 1:30 aproximadamente, y es una fiel copia del modelo original. Su
eslora sin el bauprés es de 1,65 m.
En ella, solo los respiraderos de chimenea son de
manufactura comercial. El resto de todos sus componentes han sido fabricados
por el Sr. Pagador.
Uno de los datos que más me impresionó es el tiempo que
tardó en construirlo - ¡¡ 5 meses nada más!! - dato que da idea del
nivel... "galáctico como maquetista" que posee este artesano. Él mismo
reconoce, con una ... vergüenza inocente y franca su habilidad para el
modelismo, fruto de sus 70 años y de la veteranía de su afición que comenzó
con 16 años.
El barco está construido básicamente con
maderas de : sapely para casco y forro de los palos; halla vaporizada en la cubierta; y
bucapi para puentes y regala; esta última ya no se encuentra y lo más
parecido a ella, aunque no tiene ni la misma textura ni resistencia, es el
sapely. El calafateado de la cubierta se ha simulado con una cartulina
especial negra y el resultado es magnífico.
Los palos son de fibra de carbono forrados con listones
de madera de sapely. El bauprés es de acero y también esta forrado como los
palos. Con esta solución, junto con la robustez del casco; construido con
gruesas tracas de esta misma madera, confieren al barco una resistencia
soberbia a la hora de navegar. He visto fotografías de este barco en plena
acción y puedo asegurar que es realmente difícil diferenciar si se trata de
una maqueta o de un velero de verdad.
Un detalle curioso: los obenques de popa del palo de
mesana son de cordón de goma y permiten a la botavara de la cangreja girar
sobre el palo de mesana, aunque tropiece en ellos, hasta un ángulo superior
a los 45º cuando el barco está en plena navegación.
Podría seguir describiendo detalles de esta joya, pero
el espacio y el tiempo no dan para más, lo cierto es que es francamente
agradable conocer personalidades del modelismo de este nivel por su carácter
abierto, didáctico y enriquecedor.
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