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Al igual
que cuando se trataba del casco estaba muy condicionado por lo hecho hace
veinte años cuando monté el kit primitivo, no ocurría así con la jarcia.
La jarcia pereció totalmente, partía de cero, así que me propuse intentar
hacer una jarcia lo mas completa posible, prescindiendo de todo elemento
comercial al uso, procurando detallar lo más posible y tratando de
documentar también las soluciones adoptadas.
La jarcia responde a una jarcia “estandar” de mediados del XIX, en todas las
soluciones adoptadas he procurado no irme mas allá de 1830 por abajo y 1860
por encima, me refiero claro está a soluciones puntuales y especiales,
quiero decir que el 90% de la jarcia es perfectamente idéntico al de un
modelo del XVIII. No he adoptado una línea férrea a la hora de adscribir las
soluciones a un sistema nacional determinado, es decir no es “sistema
inglés” ni “sistema francés”, entre otras cosas puesto que opino que en esas
fechas no podemos hablar con propiedad de estos términos dado que la
revolución industrial llega a la jarcia y empiezan a emplearse multitud de
soluciones innovadoras y patentes que se extienden universalmente. En las
pocas veces que me he visto en la situación de elegir entre una solución
francesa o inglesa he optado por seguir la francesa.
Desde el primer momento opté por una jarcia a palo seco sin velas, sin
embargo, estaba dispuesto a colocar todos los cabos y maniobras que debieran
llevar dichas velas aunque éstas no existieran. Al final creo que si
colocase velas no tendría que añadir un solo cabo mas (o muy pocos). Esta
opción de colocar todos los cabos de las maniobras de las velas aunque no
estén presentes obliga a aguzar el ingenio para aferrar cabos tales como los
brioles, chafaldetes, apagapenoles, bolinas, cargaderas, etc.
La única vela que podría decirse que está presente es el velacho de
trinquete, que aparece enfardada en el momento en que se iza a la cofa.
Las fuentes que he manejado son bastante conocidas y son relativamente
fáciles de consultar, los manuales de Mondfeld, Petersson, y Lees
principalmente. También he seguido puntualmente a Lever, Nares y el
Almirante Paris, junto con una multitud de obras que me sería casi imposible
detallar. No debo de dejar de mencionar la ayuda que he recibido del foro de
Modelismo Naval; al haber estado este modelo sometido desde el principio a
la curiosidad (cuando no inspección) pública de los participantes del foro,
el control de calidad ha sido continuado, habiendo incorporado el modelo
final bastantes de las sugerencias y críticas vertidas a lo largo de estos
meses. Realmente creo que esta supervisión pública es algo que ha favorecido
al modelo y recomiendo fervientemente hacerlo puesto que una ayuda
extraordinaria para pulir la obra.
En definitiva creo que este barquito ha sido un experimento curioso tanto
por el proceso de modificación profunda al que se ha sometido un kit
sencillo como por el seguimiento público al que ha sido sometido.
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