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Capítulo II
11.- Mástiles
Los
mástiles están hechos con madera de nogal africano de 3 mm de diámetro, que
se han rebajado con lija en su extremo superior para darles una forma
ligeramente cónica. Como puede apreciarse en la foto, los dos mástiles se
colocan en aspa, insertos en sus correspondientes fogonaduras que se han
taladrado en ángulo previamente en el segundo tronco de cada lado (véase
esquema en la sección 9). Para ello, podemos utilizar unas plantillas de
cartón duro o contrachapado para apoyar el taladro. Hemos de calcular que
los mástiles se crucen a una altura de unos 13 cm desde la superficie de la
cubierta, para lo cual será necesario que el ángulo de los mástiles con la
cubierta sea de unos 70-75 grados. Una vez insertos en su sitio, se fija el
aspa temporalmente con un poco de cola y unas pinzas como muestra la foto.
12.- Mastelero y cruceta
Para
el mastelero y la cruceta he vuelto a utilizar palitos de un salvamanteles
de los bazares chinos. La cruceta se ahusa con lija, mientras que al
mastelero le daremos una forma ligeramente cónica, con su extremo superior
más estrecho. El mastelero mide 8 cm, y va encajado en el vértice que forman
los dos mástiles, para lo cual habrá que tallar su extremo inferior en forma
de cuña. La cruceta mide 8,5 cm. Es más cómodo ensamblar primero la cruceta
a los extremos de los dos mástiles, utilizando hilo de 0,5 mm, y una vez
hecho esto añadir el mastelero, que puede fijarse en el vértice con un poco
de cola. A continuación fijaremos el conjunto de mastelero y mástiles con
hilo de 0,75 mm, que una vez fijado en cruz se enrolla hacia arriba para
formar una especie de cestilla. Antes de terminar ésta, hay que añadir una
pieza de cabo en el que en uno de sus extremos, que quedará hacia proa,
hayamos hecho un as de guía doble (en primer plano en la foto). Este se
utilizará posteriormente para pasar el aparejo de izado de la verga con la
vela.
13.- Jarcia firme
La
jarcia firme de la Kon Tiki es muy simple. En primer lugar fijaremos un cabo
de 0,5 mm que una el extremo del mastelero con los de la cruceta, uno a cada
lado, y de ahí a modo de obenques (representados en el esquema, en amarillo)
los fijaremos en el tronco longitudinal del costado de la cubierta. A
continuación pondremos los dos estays (representados en rojo). El más corto
está hecho con hilo de 0,75 mm, arranca del pie del mastelero y termina en
dos tensores, de los que nos ocuparemos en sección siguiente, sujetos a la
traviesa corta de proa. En el esquema sólo he representado el tensor de
estribor, en verde. El estay más largo es de hilo de 0,5 mm, arranca del
extremo superior del mastelero y termina en un tensor sujeto al extremo de
proa del tronco central, también representado en verde. Hacia popa,
colocaremos dos burdas a cada lado, representadas en azul. La más corta, de
hilo de 0,75 mm, arranca de la base del mastelero y termina en un tensor
sujeto al extremo de la última traviesa de popa. La más larga es de hilo de
0,5 mm, y va desde el extremo del mastelero hasta el extremo de popa del
tronco longitudinal del costado.
14.- Tensores
 Tanto
los estays como la burda llevan en su extremo un as de guía por donde
haremos pasar el cabo de los tensores. Estos están hechos con cabo de 0,5 mm
que a su vez tiene otro as de guía en uno de sus extremos. El otro extremo
se introduce por el estay o la burda, se hace pasar por debajo de la
traviesa o tronco correspondiente, y se introduce finalmente por el as de
guía del primer extremo. Una vez hecho esto se tensa con una o dos lazadas
fijadas con un nudo simple.
15.- Escala
 Para
la escala usaremos tablillas de 1 x 3 x 10 mm, a cada una de las cuales le
practicaremos un taladro en cada extremo con una broca de 0,3 mm. Sobre
papel milimetrado, sujetos por alfileres en sus extremos, colocaremos dos
hilos finos (0,2 mm) paralelos, separados entre sí 8 mm, y por ellos
ensartaremos las tablillas. A continuación anudaremos pequeños trozos de
hilo debajo de cada una de ellas, y una vez en posición los fijaremos con un
poco de cola blanca diluida, y les cortaremos los extremos tan cerca del
nudo como sea posible.
Una vez ensamblada, la escala se anuda a la base del
mastelero y al tronco lateral del costado de estribor.
16.- Verga y vela
La
verga, que mide 17 cm, está hecha con dos piezas sacadas de nuevo de un
salvamanteles comprado en un bazar. Mediante lija, a cada uno de estos
cilindros se le generan dos superficies planas paralelas, de manera que
adquieran la forma de listones con los bordes curvos, y se pegan uno a otro
por medio de estas superficies. A continuación, se atan con un hilo de 0,5
mm, de tal forma que se dan lazadas dobles espaciadas aproximadamente 1,5 cm
y unidas entre sí.
La vela es rectangular y mide 14 x 10,5 cm. Está hecha con un trozo de
sábana vieja de algodón, que se tiñe con té. En el centro, pintaremos la
imagen del dios Kon Tiki, que iba pintado de color sangre, imitado aquí con
pinturas acrílicas.
La
vela se une a la verga por medio de lazadas independientes hechas con hilo
de 0,2 mm, espaciadas unos 5-6 mm una de otra, que se anudan en la parte
superior. Estos nudos se fijan con un punto de cola, se corta el sobrante, y
se modela a la forma de la verga con un pincel con cola diluida. A
continuación se monta la verga en los mástiles con una driza hecha de hilo
de 0,75 mm, que una vez pasado por el as de guía que habíamos colocado en la
base del mastelero (véase sección 12), se fija a un costado de la cubierta.
Finalmente se añaden las brazas y escotas, ambas con hilo de 0,5 mm, que se
fijarán en los costados hacia popa.

Las escotas corren al lado
del tronco lateral que limita la cubierta, y se hacen pasar por una ligada
sujeta al tronco lateral, que para más comodidad habíamos colocado una tras
ensamblar el mismo (véase sección 4).
17.- Timón
 Para
construir el timón (o la espadilla, como lo llama Heyerdahl en su libro)
usaremos uno de los listoncillos del salvamanteles de 9 cm de longitud, y en
uno de sus extremos, previamente limado para generar una superficie plana,
fijaremos una tablilla como las usadas para fabricar las orzas de deriva,
pero algo más pequeña. A esta tablilla se le practicarán cuatro taladros por
los que pasaremos un hilo de 0,75 mm, que anudaremos al listón (esto puede
apreciarse en la foto del modelo terminado). El otro extremo del listón, que
hará de caña, lo rebajamos un poco con la lima para hacer el mango. El
listón van sujeto al pequeño tronco transversal de popa que descansa sobre
los tres troncos centrales, por medio de un cabo que se ata a dos estacas
verticales insertas en el tronco transversal.
18.- Mástil de popa y bandera
El
mástil está hecho con otro de los listones del salvamanteles, y mide unos 11
cm de altura. Su extremo inferior va encastrado entre dos de los grandes
troncos longitudinales que quedan al descubierto en la parte de popa. Va
apoyado sobre el extremo posterior de la viga central de la caseta que
sobresale por detrás de la misma (véase sección 9), y sujeto a ella con hilo
de 0,5 mm. En el extremo superior ataremos un listoncillo más fino que lleva
adosado un alambre de cobre pavonado, que hará las veces de antena de radio.
Del extremo del mástil parten dos vientos que se sujetarán uno a cada
costado. En la parte inferior adosaremos una cornamusa vertical de madera
para el cabo de la bandera.
Para hacer la bandera, se imprimen las dos caras de la misma dispuestas
simétricamente sobre un folio (la imagen está cogida de una página de
internet) y se pegan entre sí con cola muy diluida, de tal manera que
podamos darle forma mientras está húmeda. Los bordes pueden retocarse con
rotulador rojo o azul para evitar que se note el borde blanco del papel.
19.- Modelo terminado
Con
lo anteriormente expuesto el modelo estará básicamente terminado. Queda
agregarle detalles tales como rollos de cabo distribuidos por cubierta o
colgados sobre los aparejos de la maniobra, una guindola (Heyerdahl menciona
que siempre llevaban una atada a un cabo en la popa), cajas de provisiones,
bidones de agua, etc. Para tener una buena idea de la apariencia real de la
Kon Tiki, recomiendo la lectura del libro de Heyerdahl referenciado al final
del artículo.
REFERENCIAS
Heyerdal, T.,
Kon-Tiki. Across the Pacific by raft. Rand McNally & Co., Chicago, 1950.
Versión en inglés donde el autor narra su teoría, la construcción de la
balsa y el viaje. Contiene 80 fotos.
Heyerdal, T., La expedición de la Kon-Tiki. Editorial
Juventud, decimocuarta edición, Barcelona, 2002. Versión española de
la obra anterior, aunque con menos fotografías y de peor calidad. Lectura
altamente recomendada para cualquiera que quiera hacer el modelo.
Heyerdal, T., El viaje de la Kon-Tiki. En: Mundo
Juvenil de Selecciones, Selecciones del Reader’s Digest, Madrid, 1965, pp.
80-84. Texto adaptado de las comunicaciones por radio del autor
enviadas durante el viaje.
Thiébault, A., Cómo construir una Kon-Tiki en
miniatura. En: Mundo Juvenil de Selecciones, Selecciones del Reader’s Digest,
Madrid, 1965, pp. 85-89. Este es el texto que inicialmente sirvió de
base para la idea de la construcción del modelo, aunque el procedimiento
finalmente seguido está muy modificado. El libro, que incluye también el
texto citado en la referencia anterior, contiene manualidades,
entretenimientos y artículos para niños.
Prescott, W.H., History of the conquest of Peru.
Phillips, Sampson & Co., Boston, 1857. En las páginas 244 y 245 del
volumen I de esta obra, el autor, prestigioso hispanista americano del S.
XIX, cuenta cómo Bartolomé Ruiz, piloto de la expedición de Pizarro que
estaba explorando la costa de Perú en 1531, avistó mientras navegaba una
extraña embarcación que los indios llamaban “balsa” y que describe en los
siguientes términos (la traducción del inglés es mía): “…una embarcación
grande … hecha con inmensos troncos de una madera porosa y ligera,
fuertemente atados unos a otros, con un delicado suelo de cañas puesto sobre
ellos a modo de cubierta. Dos mástiles o robustos palos, erectos en medio de
la embarcación, sostenían una gran vela cuadrada de algodón, mientras que un
rudimentario timón y una orza móvil, hecha de tabla que se inserta entre los
troncos, permitían al navegante dirigir la construcción flotante, que era
capaz de mantener su rumbo sin ayuda de remos”. Heyerdahl menciona que los
hombres de Pizarro fueron los primeros europeos en ver estas embarcaciones,
y añade: “La balsa había sido construida tal como describían los españoles…”
(La expedición de la Kon-Tiki, pág. 97). Por tanto, es posible que, al menos
inicialmente, Heyerdahl utilizara la información proporcionada por Prescott,
ya que sus libros tuvieron gran difusión durante muchos años entre los
lectores de lengua inglesa.
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