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“Jabeque”
Historia y Orígenes
Este
barco, instrumento de los corsarios berberiscos, empleado por los españoles
para pesca y comercio, fue también el elemento mas eficaz para combatirlos.
Por ello, fueron armados y puestos bajo el mando de patrones de corso,
frente a los piratas. Axial, en Mallorca, en el tercer decenio del siglo
XVIII existía una flotilla de jabeques armados para el resguardo de sus
costas. Iniciada la recuperación de la Armada bajo Carlos III, se concedió
una gran importancia a esta lucha, que además de oponerse al pillaje en si,
atendía a la grave repercusión humana que era la esclavitud a que eran
sometidas las gentes capturadas.
La época de la historia de esta embarcación en el
aspecto oficial, se inicia con el lanzamiento del primer jabeque de la
Marina, el Lebrel ocurrido en Cartagena, hasta que llegan a reunirse, en el
mismo departamento, 40 unidades perfectamente armadas, en la segunda década
del siglo XIX. Luego desaparecen de la Armada y quedan dedicadas al tráfico
comercial costero. En el ultimo tercio del mismo siglo aun hay ejemplares
como el Gallo, que hacia transporte desde el Soller, su puerto matricula,
hasta el sur de Francia o Barcelona, travesía, esta ultima esta ultima que
se cuenta fue hecha en una ocasión en nueve horas.
Su nombre derivado de la palabra árabe “shabbak”,
barco, navío. En francés se le llama chabec, en catalán xabec, sciabecco en
italiano y xabeque en portugués.
Era
barco de líneas muy finas. Su castillo, con bordas de muy poca altura y la
toldilla baja y alargada no restaban esbeltez a las alargadas formas de su
casco. Su silueta evoca las estilizadas líneas de la galera. La proa era
fina y la roda, casi vertical, por medio de un gran cartabón, proyectaba
hacia delante un beque a modo de espolón, rematado por adorno, que servia al
mismo tiempo de sostén de un botalón que sobresalía poco de su extremo. La
popa se prolongaba hacia atrás, sobre el codaste. La cubierta de la
toldilla, en su tercio posterior, sustituía la tablazón con enjaretados,
entre los que sobresalía la mecha del timón. A ambos lados del codaste, en
algunas variedades de jabeque, surgían dos características protuberancias,
bajo el corto yugo, calificadas como “culo de mona. La relación manga eslora
era de 1: 4 y el tonelaje muy variable. Entre 30 y 60 toneladas en los que
se dedicaban a la pesca y de 300 a 400 en los armados o de tráfico
comercial.
El
aparejo era latino en sus tres palos, de los cuales, el trinquete tenia
caída a proa, el mayor era en candela y el mesana con inclinación a popa,
las cabezas de los palos o calces eran muy características, con varias
cajeras por las que laboreaban, además de la ostaga que servia para izar
la entena, sendos amantillos para actuar sobre sus extremos, según las
exigencias del momento, al tiempo que repartían el peso de las importantes
perchas que la constituían. Los obenques podían zafarse fácilmente,
despasando el cazonete que tenían en la parte baja, de la gaza en que se
remataba el firme hecho en la parte interna de la borda, después de haber
amollado el aparejo que servia para tensar el obenque. Un rasgo peculiar de
la jarcia del jabeque, que se ha conservado durante muchos años, fue el
sistema de izado de la entena, por medio de un aparejo de cuadernales de
forma peculiar, que con escasas diferencias cubría la misma función en el
falucho, también conocido en Cataluña como barca de mitjana.
Además de las tres velas latinas.que se largaban en las
entenas, podía darse un vela triangular, llamada entrevena, entre los
extremos de ambas entenas, cuando se navegaba “a orejas de burro”. En
reserva se disponía de las picholas, empleadas para capear, y en ocasiones
se daba bajo el botalón una rastrera llamada morral.
A principio del siglo XVIII es muy frecuente encontrar
la denominación de canario aplicada a una variedad de jabeque, pequeño, que
tenia la roda muy lanzada, a diferencia de este que era de proa recogida.
Constructor
Alfonso
Martínez Rubí
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