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Lorenzo
y Ernesto eran amigos de la infancia, la cual transcurría
maravillosamente en la tranquilidad del Tigre, localidad de la
provincia de Buenos Aires.
Un
año para Navidad, cuando llegó el momento de la entrega de los
regalos; había entre ellos un barquito de madera, a Ernesto le gustaba
y ya le había echado el ojo, faltaba sólo convencer a su abuela para
que se lo diera a él.
Cuando llegó el turno del mencionado objeto navegable, Ernesto se lo
pide y ésta responde: NO, mejor dáselo a Lorenzo, tú tienes
oportunidad de tener otro en cualquier otro momento. En esa casa se
reunían gran cantidad de chicos del barrio para éste ritual.
Pasan los años y esperando la creciente para botar el barco recién
terminado, Lorenzo en el momento de soltar la cuña que lo mantenía en
el continente le dice a Ernesto: Te acuerdas de aquella Navidad en
Villa Margarita (Tigre) cuando tu querías el barquito y tu abuela me
lo dio a mí, aquí te lo devuelvo y soltando la cuña el barco se
deslizó sobre la anguilera y entrando en el agua comenzó a balancearse
como saludando agradecido.
 
Lorenzo era Parodi dueño del astillero donde se construyó el barco y
Ernesto Uriburu, el dueño del barco; el padre de la criatura, como él
diría, Manuel M. Campos, su dibujante. Pavada de personajes. Así
nació el “GAUCHO” uno de los doble proa mas famosos de la Argentina y
del mundo.
De
allí en más el barco se convirtió en el centro del mundillo náutico de
la época. Diseñado para viajes de cruceros extensos comenzó así un
largo devenir por los mares del mundo que en su época y hasta el
presente no fueron igualados.
Características del barco original:
Eslora total: 15 metros
Manga max: 4,30 metros
Calado : 2,15 metros
Desplazamiento: 28 toneladas
Diseño: Manuel M. Campos
Astillero: Parodi Hnos. Tigre; Provincia de Buenos Aires.
Maderas empleadas para su construcción:
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Quilla |
Lapacho y viraró. |
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Cubierta |
Peteribí |
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Cuadernas |
Algarrobo |
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Velamen |
Lona tejida de algodón chaqueño |
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Motor auxiliar |
Diesel de 86 HP |
Resumen de su historial:
El
barco realizó tres navegaciones de crucero importantes, la primera de
1946 a 1948 en la que realizó la PRIMERA RECONSTRUCCION HISTORICA del
primer viaje de Colón.
Los
hermanos Uriburu habían traducido al inglés para Howard Chapelle, el
libro “Los barcos de Colón” de Martínez Hidalgo. Paladeando un buen
jeréz, muy “!fetén!” según Don Cristóbal Colón y Carvajal, Duque de
Veragua, Marqués de Jamaica y primer Almirante de Castilla, el cual se
hallaba de visita a bordo del Gaucho fondeado en el Puerto de la Luz
en la Gran Canaria, el Duque en aquel entonces (1947) siendo
guardiamarina de la Marina de Guerra Española; se hallaba de licencia
en las islas, el barco había llegado de Senegal, el simpático joven,
con su fino “humour” lleva con sencillez su legado histórico, propone
por que no recorrer con el barco la ruta de mi antepasado cuando
tropezó con aquella islita pequeña y descubrió el Nuevo Mundo?
¿Recuerdas? Quedaron en encontrarse en Palos para organizar el viaje…
El
Teniente de Navío Julio A. O. Vázquez los acompaño gran parte de éste
primer viaje como navegador y fue reemplazado al llegar a La Habana
por el Teniente de Navío Ronald A. Kolliker Frers. La tripulación
estaba formada además de los hermanos Uriburu por Miguel A. Britos
(Lobo).
En
este primer viaje visitó catorce países y enarboló la bandera de
Castilla y León a su llegada a Argentina, la cual fue donada al Museo
Naval del Tigre.
El
segundo viaje fue 1950/51 en donde corrieron la regata La Habana - San
Sebastián

En
el tercer viaje 1954/55 llevaron el retrato al óleo del Almirante
Brown a la Escuela Naval Militar de los Estados Unidos en Annapolis
del pintor Maresca, a solicitud del Instituto Browniano. En esa
oportunidad al dejar el cuadro el director de la escuela hizo una
comparación de personalidades con la de John Paul Jones que era
irlandés y fue el padre de la Marina de Guerra estadounidense. El
teniente de Navío Pedro Margalot integró la tripulación como navegador
y oceanógrafo, luego fue comandante del glorioso Fortuna y navegador
del Ondine en la regata Buenos Ares-Río de Janeiro del 79.
También corrieron por segunda vez la regata antes mencionada.
Los
mares navegados en sus tres viajes son: Atlántico Sur, Atlántico
Norte, Mar Caribe, Mar Mediterráneo, Mar Jónico, Mar Tirreno, Mar Rojo
y Mar Cantábrico.
Por
esto le fueron entregado infinidad de trofeos y es hasta el momento el
que posee los tres más importantes del Cruising Club de América: Blue
Water Medal 1947 del Cruising Club de América; Gallardete
transoceánico 1951 del Cruising Club de América y John Parkinson
Memorial Trophy de 1956, del mismo club.
Otro
dato curioso es que en una ceremonia realizada en el City Island Yacht
Club de New York se le regaló a la tripulación del Gaucho como símbolo
de amistad deportiva entre los dos países una bandera personal de Sir
Thomas Lipton él más perseverante challenger de la Copa América, la
cual fue izada al tope del palo mayor del Gaucho, justo para celebrar
la iniciación de las regatas por ésta copa.
La
bandera es de lana, color verde y blanco y se dice que Thomas la izó
en su Shamrock en las numerosas tentativas de reconquistar la copa
para Inglaterra.
Unas
sin fin de anécdotas y relatos de los viajes pueden ser releídas en el
libro “65000 millas a bordo del Gaucho” que se puede consultar en las
mejores bibliotecas del ambiente náutico. En ingles se publico como
“Seagoing Gaucho”
Anécdotas:
El
libro comienza con el relato de cómo su dueño fue atraído por una
brújula “que lo mira” en un escaparate de un almacén náutico, a
orillas del río Delaware, en Filadelfia. Luego de tenerla sobre su
mesa de luz durante un tiempo y estar seguro de que la iba a usar,
decide invitar a su hermano Bobby a llegarse a los EEUU, ya que es un
viejo lobo de mar y sabe todo lo que es necesario sobre barcos, su
navegación y sus cuidados. Es buen narrador de historias marineras ya
que ha escrito un libro sobre el Atlántico Sur. Una vez allá con él
habla de buques, islas lejanas, mujeres con polleras de pasto, etc.
Hasta que llega el punto y le dice “Bobby, quiero tener un barco que
esté en proporción con mi brújula, un barco con el cual podamos pasear
nuestra bandera por el mundo”. Bobby sacó un lápiz y dibujó un quetch,
tendrá unos 14 o 15 metros de eslora le dijo sonriendo y Manuel Campos
se encargará de diseñarlo.
La
historia continúa en un restaurante conocido de capital, los hermanos
en cuestión y “Manolo” Campos sentado a la mesa con ellos. No hay
papel y para esto en Argentina son buenas las servilletas,
así se realizó el primer esbozo de dibujo, el mozo al fin de la
conversación, pide le regalen la misma pues le gusta el dibujo del
barquito, no entendiendo ni remotamente de lo que se trataba la
conversación.
En
1939 el famoso historiador americano Samuel Eliot Morison con el
bergantín "CAPITANA" y el queche "MARY OTIS" y bajo el auspicio de la
U. de Harvard recorrió la ruta del retorno del primer viaje de Colón y
la del tercer viaje.
Los
viajes anteriores realizados con reproducciones de carabelas
imaginativas fracasaron por diversas razones.
Al
Gaucho le correspondió el honor de haber efectuado completa la
primera reconstrucción del viaje del Descubrimiento.
En
la búsqueda de información documental Ernesto Uriburu fue a la Casa de
Colón en las Palmas, Canarias, cuando le solicitó al gentil
bibliotecario ciertos manuscritos para estudiarlos respondió "siento
mucho no poder complacerlo, como Ud. recordará, capitán, esos
documentos figuraron en la colección de la iglesia de Asunción, en San
Sebastián de la Gomera, pero sucedió que el local donde se guardaban
estaba tan repleto, que un día no fue posible cerrar la puerta y por
la rendija se introdujo un chivo que pastaba en la cercanía y se
devoró casi todo el siglo XVI...!"
En
la isla de Trinidad visitaron los yacimientos. Un ingeniero les mostró
una “boa constrictor” de mas de tres metros de largo, que vive
libremente en su casa y lo protege de víboras venenosas, ratones,
arañas e insectos peligrosos para el hombre. “Respetando nuestros
principios bíblicos el dueño de casa encerró a la boa en una
habitación durante nuestra visita. Es muy cariñosa, me dijo, a veces
la encuentro dormitando sobre mi cama y yo me acuesto a su lado para
no despertarla. No es peligrosa, solamente no hay que irritarla,
agregó. Nosotros nos mirábamos sorprendidos, mientras Bobby
discretamente pretendía atornillarse un índice en la sien derecha.
Todos de acuerdo, nos despedimos del ingeniero y salimos de su casa en
puntillas de pie para no molestar al reptil...” |