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Cartas de los lectores   

 

Antonio Arvide
México

 

 

Si tienes un artículo que quieras publicar, envíalo vía e-mail por fax 986 224682 o por correo normal a: MNY c/ Mª Berdiales nº 9-3ºJ -36203 Vigo(Spain)

 

 

 

 

 

 

cartas 1/2/3/

 

Carta al Editor

Me dirijo a Usted para dar a conocer una arista de la afición, espero que se tome como colaboración, aún cuando no aporte algo especifico referente a una maqueta, técnica u otro tema, tan solo quiero expresar que esta afición puede llevarse a cabo más o menos satisfactoriamente, cuando no se cuenta con nada de nada....

Imagine Usted que puede ver vía revistas, catálogos o Internet que existen maravillas en Kit's, en electrónica, sistemas de propulsión, baterías, control electrónico de velocidad, accesorios, etc y etc.

Y todo ello lejos de Usted, tan lejos como puede ser imposible de alcanzar.

En mi país, México existe muy poca afición por el modelismo naval, mucho menos por las maquetas navegables, de tal suerte que en las pocas tiendas de modelismo no tienen a la venta nada de nada (insisto).

De cualquier manera, con el paso del tiempo se puede hacer uno de algún kit, en mi caso lo he conseguido de las siguientes maneras: esperar uno o dos años que algún familiar vaya al extranjero y tenga la suficiente paciencia para comprarlo, esperar uno o dos años para viajar al extranjero y eludir el divorcio, para buscar las tiendas y perderse en ellas.

En mi caso, en la "Luna de Miel", cuatro días y tres noches en las Vegas ocupé dos días en buscar tiendas, este matrimonio ha sobrevivido y dudo que pase algo en el futuro si ha resistido tal prueba inicial.

También se puede pedir por catalogo en las tiendas, esperar tres o cuatro meses y pagar un 200% adicional al precio, o en última instancia pedirlo por correo, pagar más o menos un sobreprecio de 150% y rogar a San Neptuno que llegue, que no lo rompan o se pierda para nunca jamás.

La última ocasión en que hice pedido por correo, tuvieron a bien doblar la caja, como era un kit de madera, se rompió todo por la mitad, lo menciono por iniciar una humilde aportación filosófica a la Revista, en lugar de rabiar por la desventura de este kit, asumí que a final de cuentas se trata de poner piezas juntas, luego entonces la enseñanza práctica es nunca enojarse por una desgracia naval, también el arreglarlas es entretenido.

Otra aportación filosófica es la recomendación de nunca casarse con una damita que no admire la afición y no pueda distinguir de estribor y proa, yo tengo la fortuna de contar con una excelente "tercera mano" en el taller, que no le teme al papel de lija o a quemarse con soldadura.

Señor Editor, imagine que entre hijas, futuros yernos, alguno que otro divorcio, el ejercicio de la Medicina, un salario de país en crisis económica perpetua consigue en un precio demencial un kit de un bote Crist Chraft, lo ensambla cuidadosamente, se encuentra un motor en mercado de segunda de electrónica, se aplican siete capas de barniz, se compra un control de radio en otro sobreprecio, se le roba la batería a un electrocardiógrafo móvil, se consigue el cargador y ya todo listo, el sábado por la mañana, a punto de ir al lago, se da cuenta que no se tiene la unión universal, no existe conexión alguna entre la flecha y el motor.

En otros lugares, se puede ir a la tienda y comprar, 2,3,4 juegos y olvidarse del asunto, se puede esperar por correo, o se puede uno tornarse en un furioso caníbal naval, para acometer a la otra lancha, pero en mi caso, estas son piezas únicas, irremplazables, si se pierde una propela, una flecha, se perdió todo, de tal manera que aseguro todo con Cianocrilato y soldadura, imposible robármelas para otro bote...

Así que se espera uno o dos años para comprarlas en el extranjero, en Diciembre pasado estuve en New York, en esta gran ciudad, punto de encuentro de todas las mercancías del mundo, no los hubo en ninguna tienda, podían pedirlas por correo y tenerlas en dos semanas, pero por las fiestas no aseguraban nada, pero si insistían en venderme un variador electrónico de velocidad de 160 dólares, cuando yo buscaba una pieza de tan solo 3 dólares.

Otra opción es fabricar esta unión, se puede acudir al torno, en este puerto existen muchos talleres de metal-mecánica, a uno de estos llegue con un excelente dibujo técnico, me aceptaron el encargo, pensando que se trataba de un bote "De verdad" y me despidieron con cierta simpatía e ingeniosos refranes porteños acerca del tamaño del bote...

Ahora me encuentro en la fase de idear un torno mediante un taladro casero, en búsqueda infatigable del trocito de latón y de las brocas necesarias, el artefacto que me permita hacerle cuerda, robándome tornillitos del instrumental quirúrgico (de mi propiedad) e ideando el diseño de una bocina y flecha integrados al motor, porque no, la imaginación pone él limite.

En conclusión, nuestra afición tiene tantas y tantas facetas de entretenimiento, plantea problemas que hacen trabajar la inventiva y se ocupa el tiempo de manera más sana y productiva que muchos otros. La clave es tenerle cariño, a su servidor en particular; me ha proporcionado el honesto goce de ver las pequeñas cosas funcionando, fabricadas de la nada...

Quedo a sus respetables ordenes. Dr. Antonio Arvide Limón Maestro en Ciencias de Salud Ambiental

Ciudad y Puerto de Veracruz /México 3 de marzo de 2000 

Ad. Si resultara de interés para difundirse en la revista, pudiera aportar algunos conceptos básicos de Toxicología, daños a la Salud en referencia a los materiales que usamos, o bien un pequeño manual de Primeros Auxilios en el taller del modelista Naval.

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800x600.Actualizada. 28/11/05