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Fabricación
de cabos para modelismo naval.
Si
tomamos un conjunto de fibras vegetales (cáñamo, coco, algodón, lino,
etc.) y las retorcemos hacia la derecha, pero no demasiado, lo justo
para mantener la unidad de las fibras y que no se deshilachen, obtenemos
un “torcido” o filástica al que comúnmente llamamos hilo.

Lo que habitualmente llamamos “hilo”, por ejemplo el hilo de coser,
está normalmente formado por dos de estos torcidos. Al torcer cada hilo
primitivo hacia la derecha, el conjunto queda retorcido hacia la
izquierda, semejando un tornillo con rosca a derechas. Esto se debe al
siguiente efecto, base de la fabricación de cabos: si tomamos un
conjunto de fibras paralelas y sujetamos su parte media en un gancho que
pueda girar libremente, al retorcer hacia la derecha cada uno de los dos
extremos sobrantes, llegará un momento en que el gancho empezará a
girar a su izquierda, con lo que obtenemos el conocido hilo comercial.
El proceso es el siguiente :

Uno de los hilos finos normales de algodón que se venden en las
mercerías es del número 50 (a menor número, mayor grosor). Es un hilo
con un diámetro aproximado de 0,15 mm, que puede servir para imitar
cabos delgados a pequeña escala. Cuando se trata de cabos mayores y/o
de barcos a mayor escala no conviene utilizar este tipo de hilo, incluso
aunque fuera de mayor grosor, ya que tiene una torcedura muy poco
definida e inclinada. Para hacernos una idea comparemos un hilo
comercial con el cabo de un barco de su mismo diámetro.
Figura 3
Alguien
puede pensar que sería suficiente con retorcer más el hilo comercial
pero, lógicamente, éste tiende a recobrar su forma primitiva. Insisto
que para pequeños diámetros puede servir dicho hilo, entre otras cosas
porque es difícil apreciar el torcido a simple vista. Normalmente el
modelista no suele tener muy en cuenta los grosores y torceduras de los
cabos pero puedo asegurar que un cabo hecho por uno mismo presenta tan
buen aspecto que en una fotografía es imposible diferenciar un cabo
real de un cabo en miniatura. Posiblemente sea la parte del modelo que
presenta mayores visos de realidad y teniendo en cuenta la cantidad de
metros de cordaje que tiene un modelo de barco de época el aspecto
mejora muchísimo. Todavía no he visto ningún plano donde se indiquen
los grosores del aparejo. Antes de pasar a la descripción de una
máquina para fabricar estos maravillosos cabos continuaré, o mejor
dicho empezaré, con el método para fabricar cabos.
Tomamos
tres cordones (A, B y C) y atamos sus extremos juntos a un gancho
situado en E que pueda girar libremente. Cada uno de estos cordones
está formado por un torcido aunque en el caso de nuestra máquina, y
por razones prácticas, estará formado por uno o varios hilos de coser.
A continuación giramos cada uno de los extremos A, B y C hacia la
derecha. Al cabo de un rato, cuando los cordones están bien retorcidos,
el gancho empieza a girar obligado por el conjunto de cordones, con lo
que dicho conjunto queda retorcido hacia la izquierda formando un CABO.
Como ya sabemos por experiencia los extremos de los cabos tienden a
deshilacharse por lo que es indispensable hacer una falcacedura, es
decir, una ligada en cada extremo.
Cuando
los cordones están formados por cabos hechos como se explicó
anteriormente, en vez de hilos, al retorcerlos hacia la izquierda se
obtiene un CABLE, cuyo conjunto está retorcido hacia la derecha. Se
puede ver en la figura 5. Si el conjunto está retorcido hacia la
izquierda (hace el mismo efecto que un tornillo con rosca a la derecha)
se trata de un CABO; si el conjunto está retorcido hacia la derecha
(parece un tornillo con rosca a izquierdas) se trata de un CABLE. En
modelismo no importa que los cordones estén formados por torcidos o por
cabos ya que el efecto final es prácticamente el mismo. Lo único que
hay que tener en cuenta es si la torcedura está hecha hacia la derecha
o hacia la izquierda. Sólo en el caso de necesitar grosores grandes nos
interesa retorcer cabos en vez de hilos. También es habitual que la
mayoría de los cables estén formados por cuatro cordones en vez de
tres.

Como norma general aplicable a los navíos de línea del Siglo XVIII
puede decirse que, salvo alguna excepción, todos los cabos están
retorcidos hacia la izquierda excepto los obenques, burdas, estays,
contraestays, braga de los cañones y calabrotes de anclas que son
cables retorcidos a la derecha. Los obenques, burdas, estays y
contraestays, además, están formados por cuatro cordones aunque el
modelista puede hacerlos de tres cordones sin que se note ninguna
diferencia. En modelismo naval, y para no complicarnos las cosas
innecesariamente, haremos cabos de tres cordones, formando dichos
cordones con uno, dos, tres, etc. hilos de coser (en función del grosor
deseado) y retorciendo cada cordón a la derecha si queremos un cabo con
torcido a la izquierda o retorciendo cada cordón a la izquierda si
queremos un cable con torcido a la derecha. Quiero hacer notar que
algunos autores no especifican claramente si el torcido del que hablan
se refiere al sentido de giro del cabo terminado o al sentido de giro de
cada uno de los cordones. A partir de ahora yo, cuando hable de un cabo,
me referiré al retorcido general y al retorcido de cada uno de los
cordones; de esta forma evitaremos confusiones. La construcción de la
máquina es relativamente sencilla, no necesitaremos herramientas
especiales excepto, si acaso, una terraja. La máquina está compuesta
de cuatro elementos: Guía, Enlazador, Separador y Retorcedor.
La GUÍA se hace con carriles de cortinas; aunque pueden ser de
cualquier tipo de los que hay en el mercado, es preferible que tengan
forma de “U”. Deberá haber un carril superior y uno inferior tal
como se indica en la figura 7. La longitud dependerá del tamaño
máximo de los cabos que necesitemos, teniendo en cuenta que se
desaprovechan unos cinco centímetros entre los dos extremos y que,
después del retorcimiento, el conjunto merma un 10% de su longitud
inicial. Las dos guías se sujetan mediante soportes (es suficiente con
tres) a un tablero de aglomerado, teniendo la precaución de dejar
espacio en un extremo para el retorcedor, el motor, el alimentador y el
mando del motor. Los carriles se venden completos con todos sus
accesorios, aunque será necesario pedir algún soporte en “L” de
más para formar el soporte en forma de “U” indicado en la figura.
Para no complicar el dibujo, estos elementos se han dibujado como si no
tuvieran espesor. Las medidas no son críticas, sólo hay que tener la
precaución de dejar entre el carril superior y el inferior el espacio
suficiente para poder meter las manos y hacer nudos. 
Figura 7
El ENLAZADOR se hace con una escuadra retorcida como se indica en la
figura 8. El gancho se hace con la hélice de un avión con motor de
gomas a la que se han cortado las palas. Conviene poner una gota de
aceite para que el giro sea totalmente libre. La escuadra se cuelga del
carril superior mediante dos de los colgantes para las cortinas y se
sujeta al carril inferior con un tercer colgante. El conjunto debe poder
moverse libremente a lo largo del carril, por eso es importante que la
separación entre los dos carriles sea constante. En los extremos de los
carriles se pueden poner unos topes, que vienen incluidos en el conjunto
para cortinas, para evitar que el enlazador “descarrile”. Aunque
parece obvio, el eje del gancho conviene que esté alineado
verticalmente con los dos carriles. La altura del eje del gancho puede
ser cualquiera pero hay que tenerla en cuenta cuando diseñemos el
retorcedor.
El
SEPARADOR (figura 9) sirve para que los cordones estén separados y no
se retuerzan antes de lo debido. Está formado por un cono de madera al
que se han hecho tres ranuras que sirven de guía a cada uno de los tres
cordones. Las ranuras deben estar suavizadas para permitir que los
cordones giren sin trabas. El cono está colgado del carril superior y
debe poderse mover libremente a lo largo de éste. El alambre para
colgar el cono debe estar a un tercio de la base del cono, que es
aproximadamente su centro de gravedad. El eje del cono debe estar a la
misma altura que el eje del gancho del enlazador. Las medidas que se dan
en la figura 10
son orientativas. Yo he conseguido buenos resultados con una longitud
L=28 mm y un diámetro D=22 mm.
El
RETORCEDOR es la parte más delicada y difícil de construir de todo el
conjunto. Está formado por tres ganchos que, al girar, retuercen los
cordones en el mismo sentido para formar un cabo. El extremo de cada uno
de los tres cordones atados a estos tres ganchos va sujeto al gancho del
enlazador. El conjunto del retorcedor se representa en la figura
11.
Consta
de dos chapas metálicas preferiblemente de latón, aunque a mí me ha
dado buenos resultados el aluminio. Estas dos placas están atornilladas
a un separador de madera y entre ellas están cuatro ruedas dentadas del
mismo tamaño; la rueda central, accionada mediante un motor, mueve las
tres exteriores haciéndolas girar en el mismo sentido; el eje de estas
tres ruedas está formado por sendos ganchos que retuercen los cordones.
La rueda central puede ser de diferente tamaño pero las tres ruedas que
hacen girar los ganchos han de ser, obligatoriamente, del mismo tamaño.
El eje de la rueda central debe estar alineado con los ejes del
separador y del enlazador. Los ganchos, y el eje de la rueda central,
están hechos con varilla de latón para soldar de Ø3 mm que se vende
en casi cualquier ferretería. Una vez hecha la rosca, para poder formar
el gancho sin correr el riesgo de doblar la parte roscada, es
imprescindible introducir el eje en un agujero de su mismo diámetro
hecho en un bloque metálico. Las medidas, obviamente, dependerán de
los engranajes utilizados. Yo utilicé ruedas dentadas de plástico
sacadas de viejas impresoras pero en las tiendas de modelismo se
encuentran diferentes tipos.
Figura
12 Los agujeros de los ejes y de los tornillos conviene
hacerlos con las chapas y el separador de madera sujetos mediante gatos.
Mediante dos tuercas sujetamos la rueda dentada al eje roscado y este
conjunto se coloca entre las chapas, con lo cual la separación entre
las placas debe ser igual al ancho formado por las tuercas y la rueda
añadiendo un milímetro para que haya cierta holgura. Algunos autores
construyen el retorcedor con cuatro ganchos para poder hacer cables de
cuatro cordones, pero en la práctica no se nota diferencia respecto a
un cable de tres cordones. La máquina de cuatro cordones permite
retorcer tres cordones. Como motor para mover el eje central se puede
utilizar cualquier motor de los que se usan en modelismo conectado a un
alimentador.
Es
muy conveniente intercalar un reostato como los que se ponen en los
barcos radiocontrolados para poder conseguir mayor o menor velocidad y,
sobre todo, para poder invertir el sentido de giro en función del tipo
de cabo que vayamos a fabricar. Las conexiones del reostato se muestran
en la Figura 13.
El
conjunto queda como se muestra en la figura 14.
Figura
14
El
PROCEDIMIENTO PARA FABRICAR CABOS es el siguiente: Atamos uno o varios
hilos de coser entre cada gancho del retorcedor y el gancho del
enlazador. Para que el cabo quede perfecto es indispensable que todos
los hilos mantengan la misma tirantez, para ello es preferible que cada
cordón esté formado por un número par de hilos de esta forma, al
haber sólo dos nudos, se pueden tensar por igual todos los hilos; para
conseguir diferentes grosores del cabo resultante habremos de jugar con
diferentes grosores de hilos de coser. Para colocar hilos pares
actuaremos de la siguiente forma: Después de mantener fijo el enlazador
mediante un gato, atamos un extremo del hilo en el gancho del enlazador
y pasamos el hilo por uno de los ganchos del retorcedor hasta volver al
gancho del enlazador (ya tenemos un cordón de dos hilos), volvemos a
pasar el hilo por otro de los ganchos del retorcedor hasta volver al
enlazador (ya tenemos el segundo cordón) y, por último, pasamos el
hilo por el tercer gancho del retorcedor hasta volver al enlazador (ya
tenemos el tercer cordón), donde hacemos un nudo. Ahora quitamos el
gato que sujeta el enlazador y mantenemos éste tirante con el dedo
pulgar de la mano izquierda; si “tocamos el arpa” con el conjunto de
hilos, manteniendo el enlazador tirante, éstos quedarán con la misma
tirantez. Sin dejar de sujetar el enlazador con el dedo, colocamos el
separador para mantener los cordones equidistantes y lo llevamos lo más
cerca posible del enlazador.A continuación ponemos en marcha el motor
sabiendo perfectamente en qué sentido debe girar; si cada gancho del
retorcedor retuerce el cordón hacia la derecha obtenemos un cabo que en
la figura 6 se indica como retorcido a la izquierda (que es el caso de
la mayoría de los cabos) y si retorcemos cada cordón hacia la
izquierda obtenemos un cabo que en la figura 6 se indica como retorcido
a la derecha (que es el caso de la mayoría de los cables). Una vez
puesto en marcha el motor los cordones se empezarán a retorcer, con lo
que éstos se irán acortando gradualmente. Para evitar roturas hay que
ceder con el dedo que mantiene tirante el enlazador, de forma que la
presión se mantenga más o menos constante. Es importante que durante
esta operación y sucesivas el separador de cordones se mantenga lo más
cerca posible del enlazador para evitar que el cabo se forme antes de lo
previsto. Al cabo de unos pocos segundos el gancho del enlazador
empezará a girar en el mismo sentido que los ganchos del retorcedor,
formándose el cabo el cual impulsará al separador hacia el retorcedor
a bastante velocidad. Cuando el separador llegue al final pararemos el
motor y tendremos el cabo hecho. Una vez parado el motor conviene
aflojar el dedo pulgar un poco y ayudar al enlazador con la mano derecha
a girar en el mismo sentido en que lo hacía con objeto de que el cabo
quede un poco apretado. Una vez terminado el cabo hay que atar un trozo
de hilo en cada extremo, para evitar que se desenrolle, y ya podemos
quitar los hilos de los ganchos. Las dos o tres primeras veces saldrá
un cabo con defectos pero enseguida se domina la técnica.
No
hay que olvidarse de hacer una ligada en cada extremo (falcacedura)
antes de aparejar el cabo en el modelo lo que, por otra parte, también
se hace en la realidad. La forma de hacer la falcacedura dependerá de
la escala del modelo y del grosor del cabo. En la figura 15 se indica la
forma de hacer una falcacedura para cabos gruesos, en cuanto a los cabos
finos basta con poner una gotita de cola blanca (que se vuelve
transparente al secar) y con los dedos enrollar cuatro o cinco vueltas
de hilo fino.
Como
orientación, en la tabla de la figura 16 se dan los diámetros en
milímetros de los cabos obtenidos en función del número de hilos de
cada cordón y del número comercial del hilo utilizado. Las medidas
indicadas no son muy fiables debido a la dificultad de apreciación a la
hora de medir un cabo relativamente elástico. Como resulta más fácil
colocar y tensar un número par de hilos por cada gancho, jugaremos con
esta disposición y el grosor del hilo a usar, con lo cual conseguiremos
una amplia gama de cabos, desde luego mucho más que los que
necesitaremos para un modelo.
Figura
16
|
CABOS DE 3
CORDONES
|
Nº 60
|
Nº 50
|
Nº 40
|
Nº 30
|
|
6 hilos por cordón
|
0,91
|
1,15
|
1,38
|
1,60
|
|
5 hilos por cordón
|
0,85
|
1,07
|
1,28
|
1,48
|
|
4 hilos por cordón
|
0,78
|
0,98
|
1,17
|
1,35
|
|
3 hilos por cordón
|
0,68
|
0,86
|
1,02
|
1,18
|
|
2 hilos por cordón
|
0,55
|
0,69
|
0,82
|
0,95
|
|
1 hilo por cordón
|
0,40
|
0,50
|
0,60
|
0,70
|
El
hilo de coser que se utiliza normalmente suele ser del número 50; en
este caso es muy fácil poder comprarlo del color adecuado para que
imite el cáñamo. Con las demás medidas he encontrado dificultad en
conseguir diferentes tonalidades de beige (aunque se fabrica); al final
he optado por comprar hilo blanco y teñir el cabo terminado con una
infusión de té (del orden de 4 o 5 bolsitas en medio vaso de agua). No
olvidemos que la jarcia firme debe ir en color negro, ya que se embreaba
para evitar la putrefacción.
Con
esta máquina se pueden hacer CABOS CON ALMA DE COBRE cuando necesitemos
que el cabo adopte una determinada forma; esto suele ocurrir cuando
tengamos que adujar cabos o imitar la caída natural de la braga de un
cañón, el calabrote del ancla, los marchapiés o el andarivel de una
escala; y al contrario, cuando necesitemos que un cabo permanezca recto
como en el caso de los cabos que sujetan las redes de las batayolas.
También puede utilizarse este sistema para hacer cabos más gruesos de
lo normal. En el cono del separador haremos un agujero de 1 mm de
diámetro taladrado a lo largo de su eje. Atamos un hilo de cobre
(sacado de un cable eléctrico) al gancho del girador y lo pasamos por
el agujero del separador, de esta forma el cabo se retuerce alrededor
del hilo de cobre. Para longitudes largas conviene poner dos o tres
soportes con anillas colgados del carril superior. La disposición del
alma se muestra en la figura 17.
La máquina portátil.
He oído a muchos
aficionados quejarse del tamaño que ocupan este tipo de máquinas; pues
resulta que tienen razón. Al final tuve que reformar mi máquina porque
no sabía donde meterla.
El sistema es, básicamente, el mismo que el de la máquina anterior. Se
han sustituido los carriles por un cable de freno de bicicleta, por
donde se deslizan el separador (cono con tres ranuras) y el enlazador
(donde se atan los hilos que van a formar el cabo) gracias a sendos
alambres algo gruesos que abrazan el cable-carril. El cable o los cables
(pueden ser dos) se sujetan a los dos soportes laterales, por un lado
con el terminal de plomo que viene en todos los cables de frenos y por
el otro lado con un simple nudo. Una cosa muy útil para terminar los
cables, en vez del nudo, es utilizar la parte metálica de las clemas
eléctricas que, con sus dos tornillos, sujetan perfectamente el cable;
las hay de varios tamaños. Los cables se sujetan a los soportes mediante
unas ranuras. Si se utilizan dos cables, estos han de medir exactamente
lo mismo para evitar que uno de ellos quede flojo; siempre es preferible
utilizar un solo cable. Los soportes se sujetan al borde de la mesa
mediante sargentos, de forma que los cables queden tirantes. Si se tiene
la precaución de hacer el soporte de la izquierda un poco más ancho que
el soporte de la derecha (el que lleva el motor), se puede introducir
uno dentro del otro para que ocupen menos espacio a la hora de guardar
la máquina.
Para no recargar el dibujo se ha omitido algún tipo de gancho que
permita sujetar el enlazador mientras se enganchan los hilos; se puede
utilizar un sargento pequeño. No olvidemos engrasar el enlazador.
Luis García Fernández